matrimonio

Por Claudia Lucena, Socia del Estudio Miranda & Amado

Mucho se ha comentado en las últimas semanas sobre la decisión del Tribunal Registral recogida en la Resolución No. 1868-2016-SUNARP-TR-L del pasado 16 de setiembre, por la que se dispuso la inscripción del derecho de propiedad de dos personas del mismo sexo,  casadas en el extranjero. Y es que, para adoptar esa decisión, el Tribunal, en aplicación de lo dispuesto en el artículo 2050° del Código Civil, tuvo que determinar que el matrimonio de estas personas -realizado en Bélgica y por tanto regido por las leyes de ese país-, no contraviene el orden público internacional ni las buenas costumbres.  Tal decisión es sin duda relevante en el debate vigente y la decisión pendiente sobre la unión civil entre personas del mismo sexo; sin embargo, es necesario reconocer que las implicancias de esta plausible resolución se limitan a dar cumplimiento a la exigencia impuesta por las normas registrales, de publicitar el estado civil de los adquirentes de un derecho sobre inmuebles que, al estar ubicados en el Perú, se rigen por el ordenamiento nacional.

Un asunto no menos importante, tratado por el Tribunal Registral en la misma Resolución, ha pasado desapercibido por su poca relevancia mediática. Nos referimos a la validez y eficacia del matrimonio celebrado en el extranjero, en el Perú.  Sobre este aspecto, el Tribunal Registral ha adoptado una posición, correcta en nuestra opinión, contraria a las adoptadas previamente por dos importantes instancias jurisdiccionales.

De un lado, el Tribunal Constitucional señaló en su momento, que “la validez y eficacia de los actos jurídicos realizados por peruanos residentes en el extranjero se garantizará mediante su inscripción en el registro correspondiente ante el agente consular respectivo” (Exp. No. 0768-2002-AA/TC). Así, de conformidad con el TC, el vínculo civil generado por el matrimonio celebrado en el extranjero sólo tendría efectos en el Perú a partir de su inscripción consular. Por su parte, la Corte Suprema reconoció la validez del matrimonio celebrado en el extranjero aun cuando este no hubiese sido registrado en la oficina consular correspondiente, pero “suspendió” sus efectos hasta que se produzca dicha inscripción (Casación N°2276-2010-LIMA).

Si bien los criterios del TC y de la Corte Suprema son discrepantes respecto de la “validez” en el Perú del matrimonio celebrado en el extranjero no registrado ante la oficina consular respectiva, coinciden al considerar que dicho matrimonio no surte efectos en el Perú hasta que no se cumpla con la formalidad de su registro consular o en el Registro Civil peruano.

Apartándose de los criterios jurisdiccionales antes mencionados, el Tribunal Registral ha señalado en su reciente Resolución No. 1868-2016-SUNARP-TR-L que, “el verdadero estado civil se acredita por el acta de matrimonio”; en el caso del celebrado en el extranjero, el acta expedida por la autoridad extranjera competente.  No existe en nuestro ordenamiento legal, ninguna norma que sustente la exigencia de la inscripción del matrimonio celebrado en el extranjero -en el consulado correspondiente o en el Registro Civil peruano- como requisito para que éste o sus efectos sean reconocidos en el Perú. Como cualquier otro derecho regularmente adquirido al amparo de un ordenamiento extranjero aplicable según las normas peruanas de Derecho Internacional Privado, el matrimonio  celebrado en el extranjero tendrá la misma eficacia en el Perú, en la medida que sea compatible con el orden público internacional y con las buenas costumbres; evaluación que deberá ser realizada por la autoridad ante la cual se pretenda hacer valer el matrimonio o los derechos derivados de aquel.