electrica

Por Jorge Alvarado

 

La producción total de energía eléctrica para el mercado nacional en el mes de abril de 2016 alcanzó los 4,293 GW.h, lo cual representó un incremento de 9% respecto al mismo mes en el 2015. De dicha cifra, las empresas que generan electricidad destinada al mercado eléctrico tuvieron una producción total de 4,099 GW.h, el 95 % del total nacional. El 5% restante; esto es, 194 GW.h, estuvo representada por generación eléctrica para uso propio o autoproducción.[1] Pero ¿qué significa este 5%? ¿qué implica hablar de autoproducción eléctrica?

La autoproducción o autogeneración eléctrica es aquella actividad consistente en la producción de energía eléctrica destinada total o parcialmente a satisfacer directa y exclusivamente necesidades particulares de consumo, sean éstas propias o de terceros. La característica distintiva de esta actividad radica en la exclusividad de su desarrollo, pues implica que el autoproductor no comercialice la energía que produce en el Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (“SEIN”); por el contrario, el autogenerador producirá electricidad específicamente para sí o para un tercero.

Pongamos un ejemplo. Una empresa minera para desarrollar sus operaciones requerirá de electricidad, entre otros, para el funcionamiento de sus maquinarias, la cual podrá obtener de un tercero -que comercialice o no la electricidad que produce en el SEIN- o de sí mismo a través de instalaciones propias. Éste último es, precisamente, uno de los supuestos de autoproducción, en el que el mismo agente es quien satisface directamente sus necesidades de suministro eléctrico. El otro supuesto es cuando la electricidad requerida por la empresa minera de nuestro ejemplo es suministrada por un tercer agente; en cuyo caso, dicho suministro electricidad es realizado de manera exclusiva dentro de su zona de consumo, sin comercializar la energía producida en el SEIN y sin utilizar efectivamente las instalaciones de éste para su transporte.

 

Ahora bien ¿por qué existen esquemas de autoproducción como los descritos? ¿Cuál es su utilidad? Entre otras, la principal consiste en ahorrar costos. Como cualquier otra, una empresa industrial busca minimizar los costos de sus actividades e incrementar las ganancias que éstas generan. Una forma de hacerlo es asumir directamente o a través de un tercero la generación exclusiva de la electricidad que tales actividades requieren, lo cual podrá conseguirse a través de la utilización y aprovechamiento de tecnologías y recursos de fuente renovable (el agua) o no renovable (el gas natural). A ello se suma el hecho que la electricidad de autoproducción no es parte del SEIN y, por lo tanto, no es susceptible de generar los cargos y peajes que éste supone.

¿Cuál es el riesgo? La seguridad en la continuidad del suministro eléctrico. Uno de los fundamentos en el que se sostiene el SEIN es que los generadores no deciden cuándo ni cuánta energía producir. Los generadores reciben instrucciones del Comité de Operación Económica del Sistema (“COES”), el cual determina estos aspectos en función a la demanda de electricidad. La electricidad generada conforme a tales instrucciones entra a un “pool de energía” para ser entregado a los consumidores, siendo irrelevante de dónde provino o qué generador produjo la electricidad suministrada a cada consumidor; así como, si en el marco de la implementación de las instrucciones del COES, una u otra central tuvo fallas y no pudo generar la electricidad ordenada por el COES. Al final del día, precisamente porque los generadores producen electricidad en función a la demanda y a las instrucciones del COES, los consumidores verán satisfechas sus necesidades de consumo.

Tal fundamento no se presenta en el esquema de autoproducción donde una falla técnica u operativa de la central de autogeneración puede determinar que las necesidades de consumo no se vean satisfechas, lo cual pondría en riesgo la continuidad de sus operaciones y, de ser el caso, pérdidas para el negocio. En este escenario, un nuevo elemento entra en el análisis: determinar si se instala como reserva otra central de autogeneración que esté disponible cuando la otra presente fallas técnicas o si se contrata suministro de electricidad de respaldo con un tercero que comercialice electricidad en el SEIN. Esto último, sin embargo, nuevamente, nos dirige a un análisis costo-beneficio.

En buena cuenta, lo relevante de la discusión planteada es que los usuarios identifiquen qué resulta más económico o ventajoso: ¿contratar el suministro de electricidad con un tercero que comercialice en el SEIN o implementar directamente centrales de generación de electricidad propias? La respuesta no es sencilla e implica un análisis cuidadoso no solo de las preguntas que han sido formuladas en el presente artículo, sino de otras de índole técnico, operativo y comercial. Implementar un esquema de autoproducción no es bueno o malo per se; por el contrario, dependerá de cada caso en particular.

Lo cierto es que existen no pocos casos de autoproducción eléctrica en nuestra industria a pesar de no existir un marco legal especializado que lo regule. La evolución en el tiempo de estos esquemas nos dirá si la Ley de Concesiones Eléctricas, su reglamento y normas vinculadas son suficientes.

 

 

[1] Portal web del Ministerio de Energía y Minas. “Estadística Preliminar del Subsector Eléctrico. Cifras de abril de 2016. Publicación de la Dirección General de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas. Fecha de consulta: 27 de junio de 2016. Disponible en: http://www.minem.gob.pe/_detalle.php?idSector=6&idTitular=7398