Por: Óscar Sumar

 

En este complejo tema acerca de la conveniencia de la salida de UK de la UE, uno de los puntos que llama mi atención y está relacionado a mi objeto de estudio habitual es la “competencia” entre países.

Según se ha dicho, el modelo europeo sería inferior al norteamericano en la medida en que este último incentiva la competencia entre países, mientras que el segundo sirve para la “cartelización”, a través de regulaciones que imponen estándares de calidad a los productos o servicios.

 

En USA uno podría hacer shopping de regulación. En palabras de Bulllard: “Así como usted escoge entre CocaCola y Pepsi, los ciudadanos norteamericanos escogen entre Nueva York y Florida para vivir , trabajar o estudiar”.

 

Esta idea se basa en la teoría “race-to-the-bottom” (“carreras hacia abajo”) señalada por Tiebout en 1956. Más recientemente se le conoce como el “Delaware effect”, en relación a un estado de USA con una regulación bastante amigable a las corporaciones y que –teóricamente- ha impulsado a otros estado a adoptar regulaciones semejantes. Según esta teoría, los países (o estados de USA, en el ejemplo de Bullard) compiten por inversión relajando sus regulaciones internas.

 

 

Esta teoría, sin embargo, tiene dos graves problemas. El primero es que no hay evidencia empírica que la respalde, por lo menos en los ámbitos que han sido mirados como regulación medio-ambiental o de seguridad. El resto, es especulación. El segundo, es que existe una teoría que compite contra la primera, con mucho más éxito. La teoría competitiva se conoce como el “California effect”, desarrollada por el profesor de la Hass Business School de UC Berkeley (quien, coincidentemente, es mi asesor de tesis). Como ha sido dicho “El modelo de Vogel (y sus generalizaciones) son más precisas que los modelos de tipo Tiebout y las carreras hacia abajo en términos de modelación de las preferencias de los gobiernos, empresas y ONGs” (“The Puzzle of Regulatory Competition”, traducido del original, abajo).

De hecho, asumir que las empresas buscan los estados con menos regulación es bastante ingenuo y contrario a las enseñanzas básicas de la teoría de la public choice. Las empresas –y las personas- tenemos un comportamiento oportunista en relación a la regulación. A Coca-Cola le conviene una norma en Perú que obligue a un etiquetado más detallado o normas de calidad más estrictas, porque algún país industrializado ya la obliga a cumplir dichas normas. Dado que su producción es a nivel global, para Coca-Cola no representa un costo adicional cumplir con dichos estándares en Perú. En resumen, si Coca-Cola actúa estratégicamente y evaluando costos y beneficios lo racional sería que apoyara más regulación en Perú, no menos.

 

“Vogel´s model (and its generalizations) are more accurate than Tiebout-type models and the race-to-the-bottom in terms of modelling the preferences of governments, firms, and NGOs”.