15696270492_4091d14670_o

Por Gonzalo Rafael Moya Villanueva[1]

 

El 8 abril de 2015, El Comercio publicó un artículo sobre la intención de la Comisión de Defensa del Consumidor del Congreso de regular los sistemas de venta multinivel, iniciativa que cuenta con el respaldo de la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (ASPEC) y de la Cámara Peruana de Venta Directa (CAPEVEDI).

 

Sucede que hay empresas cuya fuerza de ventas es “voluntaria”, dado que su remuneración proviene exclusivamente de las comisiones de las ventas, que son un porcentaje del monto facturado, ya sean éstas directas o a través de la red de distribuidores  de su elaboración. Este es un esquema multinivel y es legalmente válido en todo el mundo, pues los ingresos de la firma provienen del propio giro del negocio y porque el costo de entrada para los vendedores es el costo real de la mercadería que se comercializa.

 

Sin embargo, existen otras empresas que se hacen pasar por esquemas multiniveles cuando en realidad se tratan de esquemas piramidales. La diferencia radica en que las ganancias de los “vendedores” no se derivan de una fracción del valor comercializado, sino de la comisión que obtienen por reclutar a otras personas en su red de “distribuidores”. Este es un esquema piramidal y está prohibido en muchos países, pues el giro del negocio es solo una excusa para justificar los ingresos de la firma, el costo de entrada para los “vendedores” es tan alto que la mercadería obtenida a cambio de su incorporación solo puede ser auto-consumida.

 

Ciertamente, en la práctica la distinción entre los esquemas multiniveles y los esquemas piramidales es menos discreta que la explicada en los párrafos anteriores. Las empresas bajo estos sistemas de ventas se hayan dispersas a lo largo en un espectro continuo que tiene a ambos esquemas en sus extremos. Incluso la corporación Herbalife estuvo siendo investigada por la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos (“FTC” por sus siglas en inglés) para verificar que su estructura de comisiones y compensación no favorezca inherentemente el reclutamiento y que generan ventas sustanciales a consumidores fuera de su red de distribuidores.

 

En el Perú, el 18/02/15, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) emitió un comunicado listando empresas  que no tienen autorización suya para captar dinero del público, las cuales no pueden ser intervenidas bajo el marco legal vigente siempre que utilicen la venta de un producto como fachada para operar bajo el esquema piramidal (a diferencia de CLAE, que simplemente ofrecía altas rentabilidades para sus depósitos). Al respecto, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi, institución análoga al FTC) tampoco ha podido aplicar sanción alguna a las empresas listadas en dicho comunicado dado que no incumplen con nuestras normas actuales.

 

La compañía Zrii solicitó a la SBS que la retire de su “lista gris”; sin embargo, se trata de una empresa que cobra más de mil dólares por permitir el ingreso a sus “vendedores”, a cambio de los cuales entregan una caja con una docena de botellas de jugo hecho a base de una fruta exótica de la India cuyo consumo alegan tiene efectos beneficiosos ante una diversa gama de enfermedades. Luego de ello, su función consiste en conseguir otros dos “vendedores” para que ingresen bajo la misma modalidad, quienes después deberán mantener este esquema binario de pirámide.

 

Citando al Sr. Carlos Cueva, Intendente del Departamento de Asuntos Contenciosos de la SBS, por ahora “Solo podemos advertir a las personas […] y que, si se sienten estafadas, hagan las denuncias ante el Ministerio Público”.



[1] Magíster en Economía de la San Jose State University (California, EEUU).